domingo, 30 de junio de 2013

El “Save the Day”, las invitaciones y las confirmaciones

Como sociedad, hemos creado ciertas guías de comportamiento buscando establecer orden y/o lograr un mejor desempeño de las actividades humanas que realizamos. Cada cultura ha adaptado o desarrollado las suyas respondiendo a sus necesidades particulares. Además de las generales, hemos establecido las propias de las diferentes áreas o situaciones; lo que hace que no importa lo sencillo o complejo de las mismas, puedan realizarse de la mejor manera posible.  

En ocasiones ponemos todo nuestro empeño en la organización de las actividades. Nuestra meta es que las mismas sean todo un éxito. Queremos que todo quede perfecto y prestamos especial atención a los detalles. Pensamos que ya con esto, vamos a lograr nuestro objetivo. Pero, lamentablemente, esto no garantiza que lo logremos. Hay cosas que no podemos controlar y algunas de ellas pueden, desde mucho antes de empezar la actividad, complicarnos la vida.

La complicación puede venir de parte de los invitados; y en ocasiones de nosotros mismos. Esto se debe en gran medida al desconocimiento o la confusión que muchos pudieran tener con el “Save the day”, con las invitaciones y con las confirmaciones. Es importante mencionar que cada una de ellas cumple una función especial.

El “Save the Day” no es otra cosa que un aviso para que usted separe una fecha específica. Se suele enviar con bastante antelación, podría ser en un mes o poco más de eso. Lo que se busca es que la persona que lo recibe vaya separando la fecha en su calendario. No tiene que llamar para confirmar su asistencia; ya hará lo propio cuando le envíen la invitación. 

La invitación es la base de todo. Toda actividad, no importa si es casual, informal o formal, la requiere. Su diseño dependerá del tipo de actividad que sea. La misma suele ser enviada entre dos semanas a un mes, dependiendo la importancia o complejidad de la misma. Requiere confirmación. 

La confirmación es, para mí, el elemento más importante en la organización de una actividad. Toda persona que reciba una invitación debe confirmar su asistencia si va a participar. Es más, sería conveniente indicar si no va a asistir para que el anfitrión pueda tener un mejor panorama. Esto, por una sencilla razón; las confirmaciones son las que van a decidir, en gran medida, lo que será la actividad. 

Lo usual para nosotros es hacer una proyección de cuántas personas irían a la actividad, tomando como base la cantidad que invitamos. A eso le aplicamos por cientos para la comida, los recordatorios; etc.. Pero no deberíamos trabajar así porque corremos el riesgo de que la situación se nos salga de las manos. Lo correcto sería trabajar con los números más reales posibles y estos se obtienen con las confirmaciones. 

Podemos visualizar la importancia de las confirmaciones cuando en una actividad nos encontramos con problemas de espacio, donde los programas se terminan, no hay recordatorios para todos y la comida se acaba rápido. O por el contrario; el salón se ve vacío, sobra muchísima comida, se quedan los recordatorios, etc.. Inmediatamente culpamos al anfitrión y “quemamos” al organizador o coordinador. Pero, ¿realmente toda la responsabilidad es suya?. 

Mucha de la responsabilidad recae en los invitados que no confirmaron y fueron a la actividad, y en los que confirmaron y después no fueron. Esto es porque a partir de las confirmaciones es que se va a ajustar el espacio, la decoración, se hace el acomodo en las mesas, se establece la cantidad de comida y se compran los recordatorios, entre otras cosas. Organizar una actividad conlleva una inversión que en ocasiones es bastante alta. Deberíamos, entonces, ser más considerados con quienes nos invitan.

Otra cosa importante con las invitaciones y las confirmaciones, es que si lo invitan a usted y a un acompañante no lleve más personas. Limítese a lo que indica la invitación. No solemos confirmar y encima llegamos acompañados. Si todos los invitados hicieran lo mismo, se duplicaría y hasta se triplicaría la cantidad de asistentes a la actividad. Respetemos a nuestros anfitriones. 

Comencemos a hacer las cosas de la manera correcta. Con el "Save the Day" separemos la fecha. Si recibimos una invitación, confirmemos si asistiremos y si es posible, indiquemos que no vamos. Tampoco pasemos las invitaciones a otros o los invitemos. Al final de cuentas, el que lo invita a una actividad lo que busca es compartir un rato agradable con usted y los demás invitados. Así que, sea considerado y no le complique la vida a su anfitrión...

lunes, 27 de mayo de 2013

El sello del gobernador del Estado Libre Asociado de Puerto Rico


Hon. Alejandro García Padilla

Del primer mensaje de estado del gobernador del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, honorable Alejandro García Padilla, hubo algo que me llamó la atención de manera especial: el sello del gobernador. Desde ese momento decidí que quería escribir sobre esto porque el sello había cambiado. Algunas cosas he identificado y aprendido a través del tiempo pero me di a la tarea de buscar más información porque mucha disponible, no hay. Así que lo que aquí escribo podría tener algunas lagunas pero será la base para seguir investigando sobre el tema.

El sello se coloca en el ambón o en el atril de donde se va a dirigir el gobernador. Es para identificarlo. Y antes de continuar, tengo que hacer un paréntesis para hacer una aclaración. El nombre correcto es ambón o atril, no podio. El podio, es para poner los pies. Por definición, según la RAE, el podio es una “plataforma o tarima sobre la que se coloca a alguien para ponerlo en lugar preeminente por alguna razón, como un triunfo deportivo, el hecho de presidir un acto oficial, dirigir una orquesta, etc.”. Así las cosas.

lunes, 22 de abril de 2013

El nombre de Puerto Rico



Clara estoy, que uno de nuestros grandes problemas es de educación. Si nos educáramos más, la mitad de las discusiones que se dan; que en muchos momentos toman dimensiones político partidista, no tendrían razón de ser. En vez de invertir nuestro tiempo en discusiones estériles, deberíamos utilizarlo en cosas realmente productivas y necesarias para el país.

En esa categoría incluyo la discusión que se da en nuestra Isla, repetidamente, sobre el nombre de Puerto Rico. Cada vez que cambia una administración, se hace un “operativo” a nivel gubernamental. Se le cambia el nombre a instituciones, a los procesos, a los sistemas, etc. Hay cambios de logos, de papelería, de colores; en fin, se trata de borrar toda huella. Así pasamos de Estado Libre Asociado de Puerto Rico a Gobierno de Puerto Rico y volvemos a empezar. Esto, lo único que deja claro es que no hemos alcanzado nuestro nivel de madurez ciudadana.

Una constitución, se supone, es la ley suprema de un país. Claro, por nuestra relación con los EE. UU., existen algunas consideraciones respecto a su Constitución que debemos tener. Si somos un país de ley y orden, debemos cumplir con lo dispuesto en nuestra Constitución, en nuestras leyes y reglamentaciones.  Esto no es cuestión de gustos; sino lo que debe ser. 

El nombre oficial de nuestro país es Estado Libre Asociado de Puerto Rico; según establecido en nuestra Constitución de 1952. Esto hay que verlo desde el punto de vista jurídico; no ideológico. El Artículo 1 de la Constitución es sobre el Estado Libre Asociado. La Sección 1 establece el nombre. “Se constituye el Estado Libre Asociado de Puerto Rico. Su poder político emana del pueblo y se ejercerá con arreglo a su voluntad, dentro de los términos del convenio acordado entre el pueblo de Puerto Rico y los Estados Unidos de América”. 

jueves, 28 de marzo de 2013

La bandera puertorriqueña, la monoestrellada, la nuestra.

“Ondea, ondea, ondea bandera ondea, cuando mi bandera ondea, que gran orgullo me da”.
(Ondea bandera, composición de Don Tite Curet Alonso)

Si algo identifica la esencia de una nación son sus símbolos patrios. Por eso creo pertinente hablar sobre nuestra bandera, la monoestrellada, la bandera puertorriqueña. Es importante recalcar que debemos ver esto en el contexto correcto, en el histórico, en el educativo, en el cultural, en el deportivo. Hay que ver las cosas en su justa perspectiva y dejar a un lado las consideraciones políticas e ideológicas. Tenemos que educarnos más y politiquear menos. Sólo así podremos mirar esto con los ojos que debemos mirarlo.

jueves, 14 de marzo de 2013

Habemus Papam: Un cónclave histórico que, sin duda, marca el futuro de la iglesia.



El protocolo de la iglesia católica siempre me ha parecido fascinante. Pero sin lugar a dudas, este cónclave me lo ha reconfirmado de una manera muy especial. La elección del nuevo papa es un proceso realmente interesante, estructurado y con reglas muy claras. Las actividades y los simbolismos; muchos. No podemos perder de vista que la iglesia católica es una institución milenaria, que vela cuidadosamente cada uno de sus procesos y que tiene muy definido su propósito y cómo se realizan todas sus ceremonias. Así es que funciona.

martes, 12 de marzo de 2013

Comienza una nueva aventura...

Hay pasos que tenemos que dar y caminos que andar. Con este blog estoy comenzando a hacerlo. Desde hace tiempo acariciaba la idea de hacer uno cuyo tema principal fuera el protocolo puertorriqueño. Y es que nuestro protocolo, por nuestras raíces españolas y nuestra relación política con los Estados Unidos de América, es uno muy particular. Claro, cada país tiene lo suyo, pero el nuestro es uno interesante de estudiar; bueno, por lo menos para mí.

Puerto Rico, siguiendo la línea de los Estados Unidos de América, con quién tiene una relación política algo “especial”, cuenta con uno de los protocolos más flexibles del mundo. Y no estoy diciendo que no tengamos protocolo ni que ellos tampoco; lo que sucede es que podría ser más laxo que en otros países. A veces cometemos uno de nuestros más grandes errores; confundir flexibilidad con carencia. Ahí es cuando comenzamos a fallar.